français | english
ESPIRITUALIDAD


El espíritu de fe de Madre María Leonia le hace ver y servir a Cristo en la persona del sacerdote y de todas las personas que encuentra. Su amor del sacerdocio iguala su celo por la Eucaristía. Simplemente como una niña, ella va a Dios fiándose a él como a un buen Padre.

La Virgen María tiene un lugar escogido en su corazón: “Mi confianza es ilimitada en nuestra Buena Madre. Conoce nuestras necesidades y tiene un poder tan grande sobre el corazón de su divino Hijo”. Sus vocablos preferidos son Nuestra Señora de los Siete Dolores y de Nuestra Señora del Rosario.


San José: “Su devoción para él es casi ilimitada, recorriendo a San José en todas sus necesidades y circunstancias”.

Hizo varias peregrinaciones al santuario de santa Ana rogándole con fervor.


Ama a la Santísima Trinidad y es profundamente apegada a la Sagrada Familia que llama: esta querida “Trinidad de la tierra”.

Su comunidad, es consagrada a la Sagrada Familia; según la espiritualidad de Nazaret; y su finalidad es precisamente la que el Padre Basilio Moreau ha primero soñado para sus Marianitas: el servicio de Jesús, presente en sus sacerdotes, como María lo ha hecho en Nazaret! Para ella también el trabajo de sus hermanas será uno de “asociadas” de “auxiliares” o de “cooperadoras” al ministerio de los sacerdotes.

Quiere sus hermanas, al servicio del buen Dios, “orantes” en efecto, pero también, al servicio de Jesús en sus sacerdotes, “trabajadoras”, activas, “humildes” y viviendo según el espíritu de “Nazaret”


Su amor del trabajo es un rasgo característico de su personalidad entrañable. Su pensamiento al respecto se resuma así: “¡Trabajemos, mis Hijas, descansaremos en el cielo!” trabaja hasta el fin, no se reservó que algunos momentos para vivir sus últimos minutos.