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FUNDADOR


En 1880, el capitulo general de los Religiosos de Santa Cruz acepta que esas hijas, llevando el nombre de “Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia” se organicen en Instituto autónomo, bajo la dirección de Sor María de Santa Leonia. Santificándose con votos privados, esas jóvenes se consagrarían a los cuidados domésticos de los colegios de Santa Cruz en Canadá.


Ella se queda siempre profesa de Santa Cruz y lleva el habito. En 1905, el Papa San Pió X la desligada de sus obligaciones con su primera comunidad y le permite revertirse del habito religioso dado a sus hermanas.

Poco a poco, el Instituto llega a servir diferentes comunidades de religiosos y el clero diocesano. En más de cuarenta casas trabajan sus hermanas, cuando Dios la llama cerca de El, el 3 de mayo 1912, a la edad de 72 años, después de haber conducido su comunidad durante 32 años. La misma mañana tuvo la alegría de recibir el permiso de imprimir la “Pequeña Regla” de las Constituciones, pacientemente esperado desde hace veinte años. Después de la cena ella falleció de repente después de haber dicho a una enferma, en el transcurso de la tarde: Adiós hasta el cielo!


Mujer de gran corazón, de una simplicidad que desarma a uno, deja a más de 600 religiosas felices caminar en sus huellas , amando y sosteniendo el ministerio de los sacerdotes durante sus vidas en la oración y la abnegación.

Monseñor Paulo LaRocque, obispo de Sherbrooke busca unas religiosas par su seminario y su obispado. Informada, Sor Leonia consulta, reflexiona y decide de trasladar la casa madre y el noviciado de las Hermanas de la Sagrada Familia a Sherbrooke. Así obtiene en 1896,el aprobación diocesana, la que Monseñor Juan Sweeny, obispo de San Juan Nouveau Brunswick había siempre rehusado de dar a su nueva comunidad.